Estadounidense que se dice trans solicita el estatuto de refugiado en Canadá tras afirmar haber sido víctima de un delito transfóbico

Un hombre que se dice trans de Colorado solicita asilo en Canadá por motivos de su identidad de género. Daria Bloodworth llegó a Canadá en 2019 tras afirmar haber sido víctima de un delito “transfóbico” en Estados Unidos.

Bloodworth solicitó la condición de refugiado en Canadá, buscando protección sobre la base de una persecución transfóbica por parte de los estadounidenses, la sociedad estadounidense en general y personas específicas, incluido un cobrador de deudas y un ex compañero de piso de la Universidad Estatal de Colorado.

En su solicitud de asilo, Bloodworth alegó que fue víctima de un delito motivado por la transfobia en mayo de 2019 cuando su compañero de piso lo apuntó con un arma mientras hacía declaraciones transfóbicas. La solicitud de asilo afirma que Bloodworth temió por su vida después de que un tribunal se negara a otorgarle una orden de protección tras el incidente.

“Sin órdenes de protección en vigor, la Sra. Bloodworth afirma que el compañero de piso la acosó, incluso plantándose ante su residencia con una pistola, y que la persiguió a pesar de cambiar de residencia en dos ocasiones. Ms. Bloodworth afirma que llamó a la policía o fue a la comisaría para denunciar el comportamiento de acoso, pero no recibió protección. Le dijeron que su ex compañero de piso tenía derecho a portar un arma de fuego. Con el tiempo, dejó de llamar a la policía”, se lee en el caso de Ciudadanía e Inmigración.

Reduxx ha revisado las imágenes de la cámara corporal que muestran al Servicio de Policía de Fort Collins respondiendo al supuesto incidente transfóbico en 2019.

El video de 2 horas de duración comienza mostrando a Bloodworth siendo entrevistado por la policía en la comisaría tras acudir él mismo a denunciar el delito. En la entrevista, los tres policías parecen visiblemente confundidos y expresan dificultades para entender el relato de Bloodworth sobre los hechos después de que afirmara que su compañero de piso lo había amenazado “con un arma”. Su historia parece cambiar un poco cada vez que un agente le pide que aclare detalles de sus afirmaciones.

Después de la entrevista inicial con Bloodworth, la policía acude a la residencia para hablar con el compañero de piso, un joven que se identifica como veterano militar. El hombre revela que Bloodworth había sido un compañero de piso problemático, ya que no pagaba sus facturas, robaba con frecuencia a los demás residentes y, a menudo, volvía a casa en medio de la noche sin informar a los demás que iba a salir.

Esto había llevado a temer que se desencadenara el trastorno de estrés postraumático del compañero de piso, puesto que a menudo se despertaba a altas horas de la madrugada al oír que sacudían el pomo de la puerta principal y se ponía nervioso, sin saber si estaban entrando a robar a casa.

El compañero de piso dice que llevaban meses sufriendo con el comportamiento de Bloodworth e intentando activamente echarlo de la casa. Explica que finalmente ese día tuvieron una discusión cuando su frustración alcanzó un punto crítico con respecto a la conducta de Bloodworth. En concreto, la falta de contribución económica de Bloodworth a los gastos y su tendencia a llegar a casa por la noche sin previo aviso ni consideración por la ansiedad de su compañero de piso.

“Le dije: hay una pistola en el sótano, te podrían disparar si sigues ignorando que llegas a casa a las 4 de la mañana por la puerta que está a 30 pies (9 metros) de donde yo duermo. ¿Podrías al menos avisarnos [cuando vuelvas a casa]? ¿No puedes dejar de ser así de raro y furtivo?”, le dice el compañero de piso a la policía, evidentemente exasperado.

Bloodworth como se ve en las imágenes de la cámara corporal de mayo de 2019.

“Así que lo que decías era: ‘si no sé que vas a volver a casa a las 4 de la mañana, ¿podrías terminar recibiendo un disparo?'”, aclaró la policía.

“¡Sí! Porque es una locura”, insistió el compañero de piso. “Solo quiero que me avise”.

“Así que no crees que te van a robar, ¿verdad?”, pregunta el oficial, a lo que el compañero de piso dice “sí”.

El compañero de piso señala que había un viejo rifle de caza en el sótano de la vivienda, pero dijo que no estaba cargado y que no había munición en la casa.

Durante la entrevista con la policía, el compañero de piso se refiere a Bloodworth con pronombres femeninos y su nombre preferido. También llama a Bloodworth “mujer” en varios momentos de la entrevista. Esto pone en duda las afirmaciones de Bloodworth tanto a la policía como a los funcionarios de inmigración canadienses de que había sido objeto de un delito motivado por la transfobia.

El compañero de piso también afirma que Bloodworth se enfurecía con frecuencia con los otros residentes de la casa cuando le pedían que pagara su parte de las facturas, e insinúa que Bloodworth amenazó con demandarlos por “dolor y sufrimiento” cuando cambiaron la contraseña del WiFi.

Más tarde, el joven admite haberse equivocado al referirse al arma en el sótano durante su discusión, y se ofrece tranquilamente a que presenten cargos en su contra. El caso contra él sería sobreseído menos de dos meses después.

Aunque Bloodworth dijo a los funcionarios de inmigración canadienses que el compañero de piso “portaba abiertamente” un arma, éste declaró a la policía que no tenía ninguna. Bloodworth también declaró que el compañero de piso lo “acosó” más tarde, pero no hay ninguna prueba que respalde esa afirmación. Sin embargo, tras el incidente de las “amenazas”, Bloodworth publicó repetidamente el nombre completo del compañero de piso en las redes sociales, junto con videos en los que se veía su cara.

Bloodworth continuó viviendo y trabajando en Colorado hasta noviembre de 2019, cuando llegó a Canadá y solicitó protección como refugiado.

En octubre de 2022, la División de Protección de Refugiados (RPD) rechazó la solicitud de asilo de Bloodworth, determinando que tenía derechos y protección adecuados en Estados Unidos. Él más tarde apeló la decisión y la División de Apelaciones de Refugiados (RAD) falló a su favor.

Dilani Mohan, miembro de RAD, concluyó que “el RPD no tuvo en cuenta cómo las leyes de portación abierta de armas de Colorado, combinadas con el clima general de odio anti-trans que crece en EE. UU., podrían hacerla perpetuamente vulnerable y en peligro para su vida”.

Mohan también señaló los elevados índices de “discriminación y violencia” en Maine, Nueva Jersey, Illinois y Nevada y dijo que, aunque la ciudad de Nueva York podría ser una opción, el traslado obligaría a Bloodworth a vivir en la pobreza.

Pero la victoria de Bloodworth duró poco, ya que esta semana, un tribunal federal dictaminó que la RAD afirmó incorrectamente que las autoridades de Colorado eran incapaces de proteger a Bloodworth, o que no podía residir de manera segura en otro lugar de Estados Unidos.

Bloodworth, que ahora vive en el Territorio del Yukón, dice que tiene previsto recurrir la sentencia ante el Tribunal Federal de Apelaciones con la esperanza de que se le conceda formalmente el estatuto de refugiado.

Desde que llegó a Canadá, Bloodworth ha cambiado su nombre legal por el de Véronique Marie Bellamy en un aparente intento de ocultar su identidad en caso de que sus tentativas de inmigración no le salgan bien.

En sus redes sociales con temática de My Little Pony, Bloodworth se anuncia a sí mismo como un “exiliado de Estados Unidos” y un “autor de ficción queer”. Afirma que está “tratando de obtener una licenciatura rápida para poder entrar en la facultad de medicina”, y también está invirtiendo en criptomoneda para ganar suficiente dinero para financiar su transición de género.

Bloodworth afirma haber sido despedido del banco TD Canada Trust en 2023 por ser un “denunciante”, pero no está claro qué denunció. Su LinkedIn muestra que trabajó para esa compañía durante aproximadamente un año como Líder Asociado de Experiencia del Cliente.

Sus redes sociales incluyen insultos a la autora de Harry Potter, JK Rowling, y a quienes participaron en la marcha del año pasado contra la ideología de género.

En julio de 2023, Bloodworth afirmó que ver las películas de Barbie y Oppenheimer lo había motivado para seguir luchando por el estatuto de refugiado en Canadá.


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Anna Slatz

Anna is the Co-Founder and Editor-in-Chief at Reduxx, with a journalistic focus on covering crime, child predators, and women's rights. She lives in Canada, enjoys Opera, and kvetches in her spare time.

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